BREVES HISTÓRICAS SOBRE EL CAFÉ
Primeros datos sobre el café En 1670 se abrió la primera cafetería en Berlín. En París, el café Procope fue el primero en abrir. En 1686, esta cafetería creó una nueva forma de preparar el café: haciendo pasar agua caliente a través de un filtro con café molido.
El café cruzó el Atlántico en 1689 con la apertura del primer establecimiento en Boston. La bebida ganó popularidad.
Se convirtió en bebida nacional después de que los rebeldes lanzaran al mar el té sobretasado que la corona Británica obligaba beber.
Historia de las primeras cafeterías El café alcanza su total aceptabilidad social en el siglo XVIII. Durante este siglo, la bebida se hace popular en Europa. La primera cafetería fue instalada en Constantinopla la actual Estambul. Del mundo árabe el café se extiende hacia Europa y en 1652 se abre la primera cafetería en Londres. Luego ocurriría lo mismo en París, Alemania y Austria. Las cafeterías se convirtieron en lugares de reunión de filósofos e intelectuales, donde se discutía y se intercambiaban ideas. El carácter de las cafeterías como lugar de contacto humano y de conversación se mantiene hasta nuestros días. Empresas internacionales como Starbucks han popularizado el concepto y cultura del café instalando unas 5.000 cafeterías en todo el mundo, inspirados en las cafeterías italianas.
El árbol de café Un cafeto joven necesita para comenzar a producir de 3 a 4 años. El arbusto puede vivir numerosas décadas.
Como en otros productos como el vino, o los perfumes, el aroma desempeña un papel preponderante en la actividad de los sentidos. Y desde ya que beber una taza de café es uno de esos placeres que los sentidos no pueden privarse vivir . Es una de las bebidas sin alcohol más socializadoras en muchos países del mundo. Referencia: de una revista de salud.
Cito al Dr. Martin (médico de una clínica de Barcelona) que dice: "...ninguno muere de sobredocis de café..."
Un café en Venezia
La pintoresca y deslumbrante Venezia,
en sus puentes y farolas los ojos no descansan,
el aire de sus cielos azules y la frescura de sus murales,
relajan una tarde mágica mientras me bebo una taza de café
en las terrazas de sus canales.
Poema de Roxana A. Rojo de Chaparro
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